Qué hacés cuando alguien te gusta y todavía no lo sabe. Qué hacés cuando te clava el visto desde ayer. El test trae diez situaciones de pareja y de vínculo, elegís tu reacción y al final te dice a qué signo se parece tu manera de querer, con el número de respuestas que coincidieron.
El resultado sirve para pensarte. No dice con quién estar ni anticipa nada.
Cómo ama cada signo del zodíaco
Doce formas de querer, una por signo, tal como las devuelve el test. Están escritas en segunda persona porque el resultado te habla a vos, y sirven igual para reconocer a otra persona.
Amás como Aries
Te gusta alguien y esa misma semana lo sabe. Jugar a la indiferente te aburre, y además se te nota todo en la cara. Proponés el plan, pasás a buscar y pedís por los dos si el otro duda con la carta. Lo peor es el quizás. Un no lo aguantás bien, un vemos te desvela. Cuando elegís a alguien lo defendés en cualquier mesa, incluida la de tu propia familia en Navidad.
Si le gustás, te vas a enterar hoy.
Lectura simbólica. En la tradición, Aries ama de frente y con entusiasmo. Seguí con Aries, su elemento y su modalidad.
Amás como Tauro
Querés llenando la heladera. Te acordás de cuál es su yogur y de que el pan le gusta tostado de un solo lado. Tardás en decir te quiero, y cuando lo decís ya lleva meses siendo verdad. Si te cambian los planes sin avisar, te lleva un día entero acomodarte. Lo tuyo son los rituales: el mate de la mañana, la misma serie, tu lado de la cama. Hace años que ese lado es el mismo.
Te quiere llenándote la heladera.
Esto es símbolo: la tradición dice que Tauro ama con hechos, con el cuerpo y con constancia. Seguí con Tauro, su elemento y su modalidad.
Amás como Géminis
Tu forma de querer hace ruido de notificación. Catorce audios, un link, una foto de un cartel mal escrito que te hizo acordar a esa persona. Necesitás que te sigan la charla y que cada tanto te sorprendan. El silencio largo te aburre. La rutina también. Decir lo que sentís te cuesta más que hablar de cualquier otra cosa. Lo terminás diciendo en chiste, al final del audio número quince.
Te quiere mandándote catorce audios seguidos.
Tradición simbólica de Géminis: un amor que pasa por la conversación y la sorpresa. Seguí con Géminis, su elemento y su modalidad.
Amás como Cáncer
Preguntás si llegó bien, si comió y si lleva abrigo, y las tres preguntas quieren decir lo mismo. Te acordás del nombre de su maestra de tercero y de qué torta pedía de chico. Cocinás para querer. Necesitás saber que con esa persona podés llorar sin que se ría, y hasta que no lo sabés no te mostrás del todo. Si un día contesta cortante, lo notás antes de terminar de leer. Guardás la entrada del primer recital al que fueron juntos.
Te quiere preguntando si llegaste bien.
Lectura simbólica, sin cuenta detrás: Cáncer, para la tradición, ama cuidando y recordando. Seguí con Cáncer, su elemento y su modalidad.
Amás como Leo
Querés en voz alta. Hay foto, hay dedicatoria y hay cumpleaños con sorpresa que organizaste a escondidas durante un mes. Presentás a tu pareja diciendo su nombre con orgullo, como quien muestra algo que eligió bien. Pedís lo mismo de vuelta, y un mensaje seco te arruina la tarde. Si te hieren te callás, erguida, y esperás que el otro se dé cuenta. Suele tardar más de lo que te gustaría.
Te quiere fuerte y delante de todos.
Va como lectura simbólica: en la tradición, Leo ama con gestos grandes y a la vista. Seguí con Leo, su elemento y su modalidad.
Amás como Virgo
Le cargaste el celular, le sacaste el turno que venía pateando y le dejaste las llaves donde las busca. No dijiste nada de eso. El cajón de los cables lo ordenaste vos, por tamaño. Tardás en confiar, mirás mucho antes, y cuando das el paso es porque ya revisaste los cimientos. En la intimidad te cuesta apagar a la que corrige. Tu te quiero suena a te compré las pilas, y lo decís seguido.
Te quiere cargándote el celular sin avisar.
Es símbolo y tradición: Virgo ama resolviendo, con detalle y sin anunciarlo. Seguí con Virgo, su elemento y su modalidad.
Amás como Libra
Elegís la película que quería ver el otro y después jurás que también era tu idea. Querés de a dos, parejo. Si uno cocina, el otro lava. Te fijás en el detalle lindo, la mesa puesta, la nota en el espejo, el mensaje de buen día. Enojarte te cuesta, así que a veces cedés un poco más de la cuenta y te lo guardás. Cuando por fin lo decís, lo decís tan bien que la pelea termina siendo una charla.
Te quiere eligiendo la película que querías ver vos.
Lectura simbólica: la tradición describe el amor de Libra como una sociedad entre iguales. Seguí con Libra, su elemento y su modalidad.
Amás como Escorpio
Salir a comer los sábados te sabe a poco. Querés saber de qué tiene miedo esa persona, y contarle de qué tenés miedo vos. Tardás en abrir la puerta. El que entra se queda con la llave. Sos de las que cuidan sin anunciarlo y se acuerdan de quién le hizo daño a su gente. Una mentira chica te duele más que una pelea grande, y te acordás de las dos.
Te quiere contándote lo que no sabe nadie.
Tradición simbólica, que no mide a nadie: Escorpio ama a fondo y pide confianza completa. Seguí con Escorpio, su elemento y su modalidad.
Amás como Sagitario
Tu primera cita ideal termina en otro barrio, comiendo algo que ninguno sabía pronunciar. Querés con el bolso armado. Te reís fuerte, decís lo que pensás de su ex jefe y preguntás qué haría si mañana pudiera irse a cualquier parte. Los celos te quedan chicos, como un saco prestado. Necesitás aire, y lo das sin que te lo pidan. A tu pareja le presentaste más comidas raras que parientes tuyos, y le gustaron casi todas.
Te quiere con el bolso armado y dos pasajes.
Lo que sigue es símbolo: para la tradición, Sagitario ama con humor, franqueza y espacio. Seguí con Sagitario, su elemento y su modalidad.
Amás como Capricornio
Antes de decir que sí miraste todo: cómo trata al mozo, si llega a horario, qué hace cuando algo le sale mal. Vas despacio. Cuando te quedás, hay plan, hay fecha y hay un cajón libre en tu placard. Las cartas largas te salen mal. Estar el martes a las siete en la terminal, con un café y sin que te lo pidan, te sale siempre. Mostrarte floja te cuesta, así que avisás que estás cansada cuando ya pasó.
Te quiere llegando a horario durante veinte años.
Lectura simbólica de Capricornio: un amor que va despacio, en serio y con proyecto. Seguí con Capricornio, su elemento y su modalidad.
Amás como Acuario
Primero fueron amigos. Hablaron de series, de política y de por qué la gente hace lo que hace, y un día notaste que no querías contarle las cosas a nadie más. Querés con la puerta abierta: cada uno con sus amigos, sus viernes y su silencio. Una escena de celos te enfría en el acto. Tu te extraño llega en forma de artículo que le mandás a las tres de la mañana, con un solo comentario: mirá esto.
Te quiere a su manera, que incluye dejarte en paz un rato.
Símbolo y tradición: Acuario ama como amigo, con ideas compartidas y sin jaulas. Seguí con Acuario, su elemento y su modalidad.
Amás como Piscis
Escuchás una canción y pensás en esa persona. Se la mandás sin texto. Querés entero, sin guardarte nada para después, y ves en el otro al que podría ser en su mejor día. A veces eso te juega en contra y tardás en notar lo que no anda. Sabés cuándo necesita un abrazo antes de que abra la boca. Le escribís cosas en papelitos y se los dejás en el bolsillo del abrigo.
Te quiere con una canción que le hizo acordar a vos.
Esto se lee como símbolo. La tradición pinta el amor de Piscis como ternura y entrega. Seguí con Piscis, su elemento y su modalidad.
De dónde sale el número
Sale de contar. Cada opción del test está asociada a uno o a varios signos y al terminar se suma cuántas respuestas tuyas le tocaron a cada uno. El signo con la suma más alta es tu resultado, y abajo aparecen los otros once con su número.
Hay tres preguntas donde las cuatro opciones reparten a los signos por elemento, cuatro donde las tres opciones los reparten por modalidad y tres de rasgo propio, con un signo por opción. Elemento y modalidad son la base que usa la astrología para ordenar los signos, la misma de nuestra tabla de compatibilidad. De un lado están fuego, tierra, aire y agua, y del otro cardinal, fijo y mutable. Cada signo tiene una combinación que no repite ningún otro.
Con ese reparto el tope es 8 de 10 para cualquiera de los doce signos. Los números del pie suman más de diez porque una misma respuesta cuenta para tres o cuatro signos.
La regla del empate está a la vista. Si dos signos tienen la misma suma, pasa adelante el que juntó más respuestas en las preguntas de rasgo propio. Si ni así se separan, te mostramos los dos retratos. De las 331.776 maneras de contestar el test, 18 de cada 100 terminan con dos o tres signos empatados.
Tradición simbólica, sin promesas
La suma es un hecho. La idea de que Tauro quiere con hechos o de que Géminis quiere conversando viene de la tradición astrológica, y es lectura simbólica. Tampoco define a nadie por su fecha de nacimiento. La manera de vincularse se lee en toda la carta, y ahí la tradición le da a la Luna y a Venus tanto lugar como al Sol.
Si no sabés dónde están los tuyos, la carta natal gratis los calcula con tu fecha, hora y lugar de nacimiento. En el método contamos qué calculamos y qué interpretamos.
Preguntas frecuentes
¿El resultado dice con qué signo soy compatible?
No. El test describe tu forma de querer según diez respuestas. Para ver cómo se cruzan dos signos por elemento, modalidad y distancia está la tabla de compatibilidad.
¿Tengo que estar en pareja para hacerlo?
No hace falta. Las situaciones se pueden contestar pensando en una relación de ahora, en una anterior o en cómo reaccionarías si te pasara.
¿Por qué mi forma de amar no coincide con mi signo?
Porque tu signo solar es una parte de la carta. La tradición mira también la Luna, Venus y el Ascendente, que pueden estar en signos distintos al del Sol.
Para leer más, entrá a los signos del zodíaco uno por uno o probá otro juego del zodíaco.
En Espejo Zodiacal la astrología es una herramienta de autoconocimiento. No es una ciencia ni una forma de predecir el futuro, y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud, del derecho o de las finanzas.